Nuestro reciente viaje a Portugal ha sido una experiencia inolvidable que ha combinado cultura, aprendizaje y convivencia.
La aventura comenzó en Lisboa, donde nos sumergimos en su historia a través de un recorrido guiado por el centro histórico. Recorrimos calles llenas de encanto, aprendimos sobre el pasado del país y disfrutamos de monumentos emblemáticos como la Plaza del Comercio y las vistas al río Tajo. También exploramos el famoso barrio de Belém, con el monasterio de los Jerónimos, la torre de Belém y el monumento a los descubridores. Uno de los momentos más especiales fue el paseo en el tradicional tranvía 28 hasta Alfama, donde disfrutamos de unas vistas espectaculares.
Después, nos trasladamos a Vila Nova de Milfontes, donde fuimos recibidos con gran calidez por nuestros anfitriones. Allí comenzamos una intensa semana de actividades compartidas con alumnos y profesores portugueses. Participamos en una gymkhana por el pueblo, en la que aprendimos sobre ciberseguridad mientras descubríamos rincones y curiosidades del lugar. Esta dinámica fue una gran oportunidad para practicar inglés y estrechar lazos entre los dos grupos.
Durante la estancia, trabajamos en talleres sobre noticias falsas, la huella digital y el uso responsable de internet. Reflexionamos sobre los riesgos y oportunidades del mundo digital, y compartimos ideas para proteger nuestros datos y hacer un uso consciente de las redes sociales. También exploramos el fascinante mundo de la inteligencia artificial y debatimos sobre sus límites y posibilidades.
Pero no todo fue estudio: hubo tiempo para disfrutar del entorno natural, jugar en la playa, practicar deportes y, por supuesto, aprender a hacer surf. Aunque las condiciones del mar no nos lo permitieron al principio, más adelante pudimos lanzarnos al agua y disfrutar al máximo de esta actividad tan divertida.
Uno de los momentos más emocionantes fue la sorpresa que nos prepararon nuestros compañeros portugueses: una coreografía especialmente pensada para nosotros que representaron en el gimnasio del centro. Fue un gesto que nos emocionó y que reflejó el cariño que se generó entre todos.
Cerramos esta experiencia con una excursión en barco por la desembocadura del río Mira y una tarde deportiva en la playa, en un ambiente de compañerismo y alegría.
Volvimos a casa con la maleta llena de recuerdos, aprendizajes, emociones y nuevas amistades que, sin duda, permanecerán con nosotros durante mucho tiempo.


